Ciclo de Cámara: Cello y Marimba Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos (OEIN)

 

Del 19 de Noviembre de 2023


Fue mi primer concierto de cámara.
Una lee sobre aquello teniendo diversas ideas hasta que lo experimenta.
Como primer paso, subimos al escenario. Se organizó un espacio único donde las sillas de los espectadores estaban acomodadas alrededor de los artistas. No lo había imaginado. Pensé que jamás pisaría el escenario de la orquesta sinfónica pero fue un honor. Ahí se hace arte, magia...
No conocía la marimba pero fue una increíble primera impresión. Desde mi perspectiva se me vinieron muchas cosas a la mente. Primero, la belleza de los instrumentos musicales. No sé si estoy en lo correcto, pero no había sentido aquella cercanía con un instrumento musical de esa manera. Cuando uno escucha a una orquesta es como si ésta comenzara a dibujar pinturas en el aire: La complejidad de las ideas, de las emociones... Pero lo de ayer fue diferente. Era como oír de manera pura, absoluta, al instrumento y luego, escuchar su diálogo con el otro instrumento. Cada instrumento parece tener su estilo, expresión, su voz y resulta fascinante ver cómo el artista puede hacer que ése instrumento "hable" y a la vez expresarse a si mismo. Voy a ser más informal en la expresión pero el concierto partió de una introducción donde la marimba pareció dibujar de manera específica una parte ínfima de algo como el inicio de un sueño. Es lo fascinante de la música instrumental: nada está dicho y sobre las notas puede reflejarse la propia interpretación de uno mismo.
Luego, entró el violonchelo. Interpretado de manera magistral, el violonchelo tiene tantos matices que a veces siento que estoy escuchando a las emociones puras, sin máscara ni disimulo. El violonchelo puede llorar, cantar, gritar, susurrar. Puede acompañar desde el fondo, creando la atmósfera precisa como en el estilo barroco, o ser el más expresivo y potente en el romanticismo. Pero ayer, había un diálogo. Parte del programa reflejó una composición que reflejaba a Gardel y uno podía sentir el diálogo entre la marimba y el violonchelo debatiendo este contexto clásico. Hubo una magnífica parte donde la composición reflejaba la repentina pérdida de un ser y, como psicoterapeuta, me sorprendió notar de manera tan viva la sorpresa,confusión, negación, dolor, lamentaciones, susurros y aceptación que pintaron ambos instrumentos en tan preciso reflejo. ¿Cómo podía se posible que la marimba reflejara de manera exacta el momento preciso de las emociones alteradas para luego reflejar el dolor, las lamentaciones y la confusión de manera tan cercana?
Por eso me quedé pensativa mientras volvía a casa. Pensativa en lo extraordinario que resulta oír, en la genialidad del talento de estos increíbles artistas que pueden llegar a dominar con tanta disciplina, esfuerzo y talento estos complejos instrumentos y en lo sorprendente que es el mundo musical. El mundo donde la música llega a las complejas bases matemáticas hasta unirse a las más profundas emociones. Tan humano, tan difícil y tan hermoso.
Seguimos aprendiendo.

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